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Nn’aiu pp’amici e ppè parienti.

     Los decibelios que soportan con cara de estar divirtiéndose, determinan con más precisión la inteligencia de los sicilianos que festejan al santo patrón de su pueblo que toda esa batería de test que usan los psicólogos para precisar el coeficiente intelectual. A menor capacidad intelectual, mayor volumen necesita para escuchar  la cacofonía de la orquesta  quien engulle cantidades industriales de comida grasienta, mezclando sin ton ni son bebidas de alta graduación gañote abajo. No falla.

     Es el público apto para las batallas con carretillas incendiarias que dejarán centenares de heridos con quemaduras de primero, segundo y tercer grado, para las batallas a tomatazos, para los que treparán por un poste untado de grasa hasta conseguir agarrar del cuello al gallo que se balancea vivo, bien atado por las patas, y arrancarle la cabeza, o torturarán hasta la muerte a cualquier vaquilla apenas destetada con un alarido de gozo del público…

Hay concursos a ver quien bebe más con porrón, quien come más morcillas, bollos de azúcar o huevos duros… Y muchos años después, el siciliano de pro contará a cualquiera que esté provisto de orejas que en una apuesta se comió treinta y siete chorizos picantes, cuarenta y dos bollos de azúcar con diecinueve tazas de chocolate… y una botella de anís del Mono… en una sentada… y prendió la mecha a veinte kilos de petardos gordos para animar la comilona… Nueve días en el Hospital… Qué tiempos aquellos, cuando era joven y no tenía el hígado y los tímpanos destrozados… — ¡cómo se ha divertido!— y en sus ojos pitañosos aflorará la única emoción enternecida que habrá sido capaz de sentir en toda su puñetera vida.

    Los ediles de los municipios de Sicilia no atascarán a la hora de hacer los presupuestos para Fiestas (1), aunque escatimen para las obras de saneamiento y alcantarillado, la residencia de la tercera edad, la biblioteca, o la guardería, porque sus electores se lo agradecerán con votos.

    Sólo les deseo a esos canallas que haya un infierno donde les hagan tragar un tizón encendido por cada decibelio, cada grado alcohólico, cada caloría, cada sufrimiento infligido a un animal, y cada céntimo de euro que hayan facilitado desde las arcas municipales. Y a los ciudadanos enfebrecidos de amor por la pólvora, los decibelios y los atracones, les deseo un infierno donde vivan sumergidos en una piscina de mierda rebalsada, por cuya superficie pase una cuchilla mal afilada cada cinco segundos cortando cabezas.

Y mientras, ojalá les diera a todos un dolor que cuanto más corrieran más les doliera y cuando pararan reventaran. ¡Qué menos!

U Crasticeddru

(1) «Respecto al despilfarro en los entes locales, baste decir que  los ayuntamientos de España gastan en sus fiestas patronales el equivalente al presupuesto anual del Ministerio de Educación para bibliotecas y a la totalidad de los fondos destinados por el Estado a la creación de centros tecnológicos de alto nivel.» MOHATRAS, ADROLLAS, SOCALIÑAS Y ALETAZOS DEL GOBIERNO DE ARAGÓN Y OTROS PECHARDINOS DE MANGA

Foto Robert Doisneau

Publicado el 14/07/2008 12:35. Archivado en Wayback Machine